¿cristianismo moderno?

“Porque vendrá tiempo cuando no soportarán la sana doctrina, sino que, teniendo comezón de oídos, acumularán para sí maestros conforme a sus propios deseos…” - 2 Timoteo 4:3-4

Hace unos días me encontré con un video que me llamó la atención por su contenido sobre el cristianismo. El video hacía mención de que el cristianismo de hoy tenía un problema porque no se ha modernizado para adaptarse a los tiempos. También alguien me compartió que en la ciudad donde reside llaman a una iglesia "Concert Church" que traducido es "iglesias de concierto" porque son más atractivas para la cultura joven.

Pensando sobre esto, me di cuenta de que quizás el verdadero problema no es si el cristianismo se ha modernizado o si una iglesia utiliza audio y visuales para hacerte sentir una experiencia. 

Sino que creo que algunas personas no han entendido realmente el evangelio y el propósito de la iglesia de Cristo. Si las instituciones no entienden el evangelio y el propósito de la iglesia de Dios, entonces medirán el éxito de una congregación por cuántos miembros tienen o qué tan "moderna" está la iglesia. Y esto es un profundo problema, por más personas que la iglesia tenga.

Y creo que aquí hay dos preguntas importantes para responder: ¿Cuál es el mensaje evangélico que la Iglesia está llamada a proclamar? ¿Y cuál es el propósito de la iglesia establecida por Cristo?

 ¿Cuál es el mensaje evangélico que la iglesia está llamada a proclamar?

La respuesta es sencilla. La Iglesia de Cristo ha sido llamada a proclamar las buenas noticias del Evangelio. Esto es la realidad de que el ser humano es un pecador y está bajo la condenación de Dios. Pero que Cristo vino al mundo para salvar a pecadores de esa condenación eterna (Juan 3:18, Romanos 3:23).

Cristo llevó a la cruz el castigo por el pecado que merecíamos para que todo aquel que mire hacia Él no permanezca bajo la ira de Dios. (Romanos 6:23, Isaías 53:5-6, 1 Pedro 2:24, Efesios 2:8-9)

Y Cristo no solo murió en la cruz, sino que venció la muerte resucitando al tercer día y declarando la obra salvadora que Él realizó. Así mostrando su amor, reconciliándonos y justificándonos en Él (Romanos 5:8-9).

El mensaje del evangelio no es simplemente un mensaje motivador o una enseñanza de cómo tener una mejor moral. Tampoco es una proclamación que hoy puedes ser mejor que ayer bajo tus propios méritos, que debes cambiar tu conducta para acercarte más a Dios o que tienes que ser más bueno porque así le agradas a Dios. ¡No!

El evangelio confronta al pecador con la realidad de su condición. Lo lleva a mirar la obra que Cristo ha hecho en la cruz. Lo llama al arrepentimiento y a poner su fe y confianza en Jesucristo. Y es Dios quien, por medio de la obra salvadora del Espíritu Santo, da vida al pecador, transformando su corazón y dándole fe verdadera en Cristo Jesús.

Esta proclamación no cambia, ni se moderniza

Son las buenas noticias del evangelio en la obra salvadora de Jesucristo. Es la proclamación que se ha declarado por casi dos mil años y la iglesia está llamada a proclamar estas buenas noticias fielmente a cada generación y en todo tiempo. 

¿Cuál es el propósito de la iglesia establecida por Cristo?

Como lo mencioné anteriormente, la iglesia tiene el propósito de proclamar las buenas nuevas de salvación, pero también está llamada a hacer discípulos, equipar a los santos, enseñar la palabra, adorar a Dios y edificar al cuerpo de Cristo.

Esto implica enseñar fielmente toda la Escritura, instruyendo con sabiduría para que los creyentes crezcan en el conocimiento de Dios, maduren en la fe y sean preparados para vivir en obediencia a Cristo y servir dentro del cuerpo de la iglesia (Mateo 28:19-20, Efesios 4:11-12).

La iglesia no está llamada a ser un espectáculo para satisfacer las tendencias de un mundo caído que está cegado por el pecado. Sino proclamar las buenas nuevas de salvación a toda criatura, hacer discípulos y enseñarles todo lo que Cristo ha mandado.

Esto no significa que una iglesia no pueda utilizar tecnología, música, conciertos, audio, pantallas u otros recursos. El problema es cuando estos elementos se convierten en el centro de la experiencia, poniendo en menos la proclamación del evangelio y la enseñanza de la palabra de Dios.

El éxito de una iglesia no se mide por cuántos miembros o cuánta tecnología utiliza. El éxito es medido por la fidelidad a Cristo, a su palabra y la proclamación que ha sido encomendada.

No vamos a la iglesia porque sea moderna o porque es un concierto divertido cada domingo donde tengo una experiencia y me siento bien. Si no nos congregamos para adorar a Dios, aprender su palabra y ser edificados y salir conociendo más profundamente quién es nuestro Dios.

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