Emoción vs. Regeneración

Durante el tiempo desde que llegué a una iglesia evangélica he conocido muchas personas que hoy ya no tienen el mismo deseo e interés en conocer a Dios. Algunos incluso ya no profesan fe en Jesucristo. Y cuando miro hacia mi propia experiencia puedo ver que yo también estuve un tiempo en una condición semejante.

Te explico

Después de haber pasado bastante tiempo en la iglesia de joven, escuchando predicaciones de pastores y "gozándome" con los cánticos y los servicios, cuando se acababa la música y las predicaciones yo seguía siendo la misma persona que había entrado, o hasta peor.

No sé cuántas veces me "arrepentí", tampoco recuerdo cuántas veces pasé al altar para repetir una oración que no entendía. La oración me hacía repetir cosas de arrepentimiento, de "aceptar a Jesús en mi corazón", pero yo me preguntaba: ¿qué será eso? Parecía una adoctrinación.

Después de algunas visitas me comenzaron a llamar "hermano", y me hacía sentir mejor. Con el tiempo empecé a seguir las reglas que me imponían: no tomar alcohol, no fumar, no bailar, vestirse con traje y corbata.

Sin embargo, no sabía nada de lo que estaba practicando y no conocía al Dios de la Biblia.

Así pasé unos años y comencé a enseñar a otros las mismas reglas que me imponían, las cuales había aprendido. Parecía un gran "siervo de Dios". Sabía las costumbres y cómo parecer un buen cristiano, pero con poco entendimiento.

Hasta que un día no pude engañarme más a mí mismo y me "descarrié": dejé de asistir a la iglesia y regresé al "mundo."

O por lo menos, eso fue lo que pensé en aquel momento.

Años después me encontré en una situación desesperadora y clamé a Dios. Empecé a leer mi Biblia y, por la gracia de Dios, entendí algo que no había entendido por muchos años.

Llegué a Efesios capítulo dos, donde la Palabra describe al ser humano como muerto en sus delitos y pecados. Que está siguiendo las corrientes de este mundo, haciendo la voluntad de nuestros deseos y pensamientos pecaminosos. Que éramos hijos de la ira de Dios (Efesios 2).

¡Pero Dios en su misericordia!

¡Por su gran amor, aun estando muertos, nos dio vida juntamente con Cristo! Que por su gracia y favor nos resucitó en Él y que nos dio este regalo de la salvación que no merecíamos y que no era por nuestras propias fuerzas.

Entonces entendí. Yo no necesitaba simplemente volver a la iglesia y seguir las reglas; no necesitaba modificar mi conducta, vestirme bonito o convertirme en algo moralmente mejor de donde estaba.

¡¡Lo que realmente necesitaba era nacer de arriba y tener vida!! Necesitaba la regeneración del Espíritu Santo, lo que Jesús le dijo a Nicodemo en Juan 3:3: necesitaba nacer de nuevo.

Qué ocurre cuando nacemos de nuevo

  • Nuevo Corazón - Dios nos da vida con un nuevo corazón, poniendo su ley en nuestro corazón (Ezequiel 36:26, Jeremías 31:33).

  • Arrepentimiento y Fe - La respuesta del nuevo corazón. El arrepentimiento que te hace apartar del pecado.

  • Santificación - Dios completa esta obra haciéndote crecer en santidad y renovando tu mente (Romanos 12:2), cumpliéndola al retorno de nuestro Señor Jesucristo (Filipenses 1:6).

  • Perseverancia - Los que han nacido de nuevo y le pertenecen a Dios no se apartarán de Él. Los que se apartan sin arrepentimiento nunca fueron nacidos de Él (1 Juan 2:19).

Mucho tiempo me decían que me había "descarriado", pero entendí que el problema no era algo superficial. Era más profundo que eso. Necesitaba un rescate interno; necesitaba nacer de nuevo y no seguir una rutina religiosa llena de emociones o buena moralidad.

La emoción nos puede hacer llorar, sonreír, cantar, sentir y cambiar lo exterior, pero esto no cambia lo interior. Jesús le dijo a Nicodemo que, a menos que uno nazca de nuevo, no puede entrar al reino de Dios. Y esta obra solo la hace el Espíritu Santo.

La pregunta no es si lloraste en el altar o sentiste alguna emoción.

La pregunta es: ¿Dios te ha dado vida que fluye desde el interior hacia afuera?

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¿Qué significa realmente creer en Jesús?