¿Existen apóstoles hoy?
Este año, más que años anteriores, he observado el gran aumento de evangélicos que se están haciendo llamar apóstoles.
En este escrito quisiera examinar brevemente lo que las escrituras dicen respecto a ser un apóstol y considerar si el uso de este título corresponde con lo que la Biblia describe. Empezaré con la siguiente pregunta.
¿Dice la Biblia que el apostolado ha cesado?
No. La Biblia no dice explícitamente que el llamado al apostolado haya cesado.
Respondiendo a esta pregunta, examinemos ahora lo que sí dice la Biblia sobre ser un apóstol. Primero miremos los requisitos usados por los apóstoles para reemplazar a Judas Iscariote (un apóstol).
Hechos 1:21-22.
“Por tanto, es necesario que de los hombres que nos han acompañado todo el tiempo que el Señor Jesús vivió entre nosotros, comenzando desde el bautismo de Juan hasta el día en que de entre nosotros Jesús fue recibido arriba al cielo, uno sea constituido testigo con nosotros de Su resurrección.”
En este texto bíblico vemos lo suigiente:
La persona que iba a tomar el lugar de Judas tenía que ser un hombre.
Este hombre tenía que haber estado todo el tiempo durante el ministerio del Señor Jesús.
Empezando desde el bautismo de Juan
Y testigo de la resurrección de Jesús.
Vemos más en el versículo 23 que los 11 apóstoles propusieron a dos: José, llamado Barsabás, y a Matías.
Siendo Matías el escogido para reemplazar a Judas Iscariote.
Ahora, ¿qué hacemos entonces con Saulo, también llamado Pablo? Él no estaba presente con los otros 12 apóstoles en el bautismo de Jesús.
Por eso Pablo defiende su llamado apostólico señalando que había visto al Señor Jesucristo resucitado en el camino a Damasco. Y fue comisionado por el señor Jesús para los gentiles. Pablo dice lo siguiente en 1 Corintios 9:1:
“¿No soy apóstol? ¿No he visto a Jesús, nuestro Señor?”
Cristo se le apareció a Pablo en camino a Damasco y lo comisionó para llevar el evangelio a los gentiles.
Pablo también dice en 1 Corintios 15:7–9:
“Después se apareció a Jacobo, luego a todos los apóstoles. Y al último de todos, como a uno nacido fuera de tiempo, se me apareció también a mí. Porque yo soy el más insignificante de los apóstoles, que no soy digno de ser llamado apóstol, pues perseguí a la iglesia de Dios.”
Pablo no solo confirma haber visto al Señor Jesús resucitado, sino que también dice que Cristo se le apareció “al último de todos” y se describe a sí mismo como “el más insignificante de los apóstoles”.
Pablo, defendiendo su autenticidad como apóstol, nos dice que su apostolado estaba acompañado por las señales que hacía. 2 Corintios 12:12 dice lo siguiente:
“Entre ustedes se operaron las señales de un verdadero apóstol, con toda perseverancia, por medio de señales, prodigios y milagros.”
Entonces, la autenticidad de Pablo como apóstol son los prodigios y milagros.
¿Y cuáles fueron estas señales que hizo Pablo?
Pablo dejó temporalmente ciego a Elimas el mago cuando este se oponía al evangelio. Hechos 13:8–12
Pablo sanó a un hombre cojo de nacimiento en Listra. Hechos 14:8–10
Pablo expulsó un espíritu de adivinación de una joven en Filipos. Hechos 16:16–18
Dios hacía milagros por mano de Pablo, como sanidades y expulsión de espíritus malignos. Hechos 19:11–12
Eutico cayó de un tercer piso, fue levantado muerto y luego volvió a estar vivo después de que Pablo descendió y lo abrazó. Hechos 20:9–12
Pablo sanó al padre de Publio, quien estaba enfermo de fiebre y disentería. Hechos 28:7–8
¿Y qué hacemos con Hechos 14:14, donde Bernabé también es llamado apóstol?
Aquí sería bueno entender la palabra apóstol. Que viene de la palabra griega apostolos, que significa enviado o mensajero. En este sentido, un apóstol puede ser un enviado o mensajero.
Sabemos que Pablo y Bernabé habían sido apartados y enviados por el Espíritu Santo para una obra específica. Significando que Bernabé era un enviado por Dios. Sin embargo, no quiere decir que tenga la misma autoridad apostólica comisionada por el Señor Jesucristo.
Examinando estos requisitos, veamos qué función tienen los apóstoles para la Iglesia. Para eso veamos Efesios 2:19-20
“Así pues, ustedes ya no son extraños ni extranjeros, sino que son conciudadanos de los santos y son de la familia de Dios. Están edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo Cristo Jesús mismo la piedra angular”
Los apóstoles son el fundamento sobre el cual la Iglesia es edificada y donde Cristo es la piedra angular. Y quizás preguntes, pero
¿No dice Efesios 4:11 que Cristo "...dio a algunos el ser apóstoles, a otros profetas, a otros evangelistas, a otros pastores y maestros,"
Sí, pero esto no significa necesariamente que cada uno de estos oficios tendría que continuar de la misma manera generación tras generación. Como dije anteriormente, Pablo ya nos había descrito específicamente que los apóstoles y profetas son parte del fundamento sobre el cual la iglesia fue edificada.
Para concluir, la Biblia no dice explícitamente que el apostolado haya cesado. Sin embargo, sí observamos los parámetros que los once apóstoles establecieron para reemplazar a Judas Iscariote, quien había formado parte de los Doce. Y que Pablo defiende la autenticidad de su apostolado, señalando que había visto a Jesucristo resucitado y que había sido comisionado directamente por Él para llevar el evangelio a los gentiles. También diciendo que Cristo se le apareció “al último de todos” y, finalmente, que Cristo dio apóstoles a Su iglesia como parte del fundamento sobre el cual la iglesia fue edificada, siendo Cristo Jesús mismo la piedra angular.
Si alguien hoy se llama apóstol porque afirma haber visto a Cristo resucitado y haber sido comisionado directamente por Él, tendría que enfrentar una dificultad considerable al comparar su afirmación con el testimonio bíblico. En Pablo, su apostolado no descansaba solamente en decir que había visto al Señor, sino que fue acompañado por las señales, prodigios y milagros que autenticaban su ministerio apostólico.
Finalmente, cualquier afirmación de autoridad apostólica hoy tendría que ser examinada a la luz de estas mismas características bíblicas. Aunque alguien se considere “enviado” para una obra específica, tomar el nombre de “apóstol” sería no tener prudencia porque ese título lleva consigo una dimensión de autoridad y es mucho mayor que la de ser un enviado o mensajero.

